Sinfonamiento

 

La red de ventilación sirve, principalmente, como protección de los cierres hidráulicos del sistema de evacuación de aguas fecales (sifones). Con el fin de asegurar un buen funcionamiento en el sistema de evacuación es fundamental tener un cuidado especial a la hora de dimensionar la ventilación del mismo. Es una práctica habitual descuidar la instalación del sistema de ventilación, cosa no recomendable, ya que la salida de malos olores de los aparatos sanitarios depende en su totalidad del buen funcionamiento del mismo.  
• Rotura de cierre hidraúlico
Cuando se produce un vertido brusco a una bajante de evacuación, el agua de descarga llena el tubo de bajada y actúa como un pistón hidráulico que comprime todo el aire que está debajo de él creando un aumento de presión. Del mismo modo se produce una disminución de la presión del aire que está por encima. Es entonces cuando se produce el vaciado de los cierres hidráulicos (sifonamiento).

Existen tres tipos de sifonamiento:
• Sifonamiento por compresión: Cuando el agua de descarga desciende, produce en la parte de la bajante que está por debajo de él una presión mayor que la atmosférica que puede llegar a empujar el agua de los sifones expulsándolas fuera de los mismos; con ello se pierde el cierre hidráulico y queda el camino abierto para la entrada de malos olores de las tuberías.
• Sifonamiento por aspiración: Si el tubo de la bajante no está bien ventilado, el aire que está por encima del agua de descarga que desciende sufre una disminución de la presión, yi al pasar rápidamente por la incorporación de una derivación, aspira el aire de ésta y provoca una depresión que tiende a aspirar el agua del sifón, pudiendo llegar a vaciarlo.
• Autosifonamiento: Cuando una derivación es larga y de pequeña sección, el agua que circula por ella puede provocar una aspiración que absorbe la última parte del agua descargada, con lo que el sifón se vacía.
Todas las bajantes de evacuación y ventilación deben conservar su diámetro y verticalidad.

 

La ventilación de las bajantes

Ventilación Primaria tradicional / con Válvulas
Ventilación Primaria tradicional / con Válvulas

 

 Ventilación primaria
Existen dos maneras de resolver la instalación de una ventilación primaria:
• Mediante prolongación hasta cubierta de la tubería de la bajante, manteniendo el mismo diámetro. En caso de tratarse de una cubierta transitable o de terrazas, la tubería se prolongará una altura no menor de 180 cm. Nunca se instalará una prolongación de tubería por debajo de una marquesina o terraza, ya que recibiría todos los malos olores que desprende una instalación de evacuación.
• Mediante instalación de válvula de aireación Maxi-Vent. Se puede sustituir la prolongación de la tubería bajante por una válvula de aireación Maxi-Vent. En este caso no es necesario atravesar la cubierta, ya que esta válvula permite la toma del aire necesario para la ventilación del sistema pero evita la salida de los malos olores al exterior.
La normativa vigente dice al respecto: Normativa EN 12056-2:2000: El control de la presión en el ramal de la tubería de descarga se consigue mediante la entrada de aire en éste y por la ventilación de la propia bajante. Como alternativa se pueden utilizar válvulas de aireación Maxi-Vent.
Ventilación secundaria Tradicional / valvulas
Ventilación secundaria Tradicional / valvulas

 

• Ventilación secundaria
La columna de ventilación secundaria tiene el propósito de prevenir el desarrollo de depresiones excesivas, particularmente en la parte inferior de la bajante, permitiendo que el aire comprimido en la base de la columna encuentre una salida.
Es importante que las columnas de ventilación mantengan el mismo diámetro en toda su altura. Por su extremo inferior deben enlazar con bajantes o con los colectores, y por el superior se pueden o bien unir a la bajante por encima de la cota del aparato sanitario mas alto, bien salir al exterior atravesando la cubierta o bien se puede culminar la columna con una válvula de aireación bajo la cubierta.
Se puede sustituir la tubería de la red de ventilación secundaria por la instalación de una válvula de aireación Maxi-Vent. Esta válvula se instalará cada 4 plantas (como norma general, consultar otros casos)
La normativa vigente dice al respecto: Normativa EN 12056-2:2000: “El control de la presión en el ramal de la tubería de descarga se consigue utilizando bajantes de ventilación separados y/o ramales de la tubería de ventilación secundaria en conexión con la tubería de ventilación de la bajante de descarga”. Como alternativa se pueden utilizar válvulas de aireación Maxi-Vent y Minivent.
• Ventilación terciaria
Es conveniente que los cierres hidráulicos estén protegidos contra el Sifonamiento y el Autosifonamiento por medio de un adecuado sistema de ventilación terciaria.
Se dispondrá de ventilación terciaria cuando la longitud de los ramales de desagüe sea superior a 5 m, o si el edificio tiene una altura superior a 14 plantas, siendo muy aconsejable cuando el sistema tenga instalados botes sifónicos y en edificios de más de cinco alturas.
Cuando se instale ventilación terciaria, ésta se conectará a una distancia del cierre hidráulico entre 2 y 20 veces el diámetro de la tubería.
Los tramos horizontales de las tuberías de ventilación terciaria deben estar por lo menos 20 cm por encima del rebosadero del aparato sanitario, cuyo sifón ventilan. Estos tramos de tubería de ventilación deben tener pendiente hacia la tubería de desagüe para recoger la condensación que pueda formarse ocasionalmente (pendiente mínima del 1 por 100).
En la actualidad, realizar la ventilación terciaria mediante tuberías que transcurren por pared no es frecuente y económicamente es costoso, pero se puede sustituir estas tuberías por una válvula de ventilación Mini-Vent oculta en la pared.
La normativa vigente dice al respecto: Normativa EN 12056-2:2000: “El control de la presión en el ramal de la tubería de descarga se consigue mediante la ventilación de dicho”. Como alternativa se pueden utilizar válvulas de aireación Mini-Vent.

 

Grado de Electrificación Básico

grado de electrificación básico

El grado de electrificación de una vivienda hace referencia a la carga eléctrica que deberá soportar la instalación eléctrica de dicha vivienda. Por ejemplo, la carga eléctrica que tendrá que soportar la instalación eléctrica de un chalet de 200 m2 será mucho mayor que la que se ha de soportar en un estudio de 50 m2 (menos habitaciones, menos puntos de luz, menos enchufes, menos aparatos eléctricos, etc.).
Según el tipo de vivienda se definen 2 grados de electrificación distintos. Cada grado de electrificación identifica la potencia mínima que la instalación debe soportar a 230V, así como los circuitos independientes con los que la instalación debe contar.
Grado de electrificación básico.
Grado de electrificación elevado

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Interruptor General (IG).
Es un interruptor magnetotérmico encargado de proteger frente sobrecargas o cortocircuitos la instalación interior de la vivienda al completo. El Interruptor General (IG) corta la corriente de forma automática cuando se detecta un gran aumento en la intensidad de corriente circulante. El IG también permite su activación de forma manual, en caso de reparaciones, ausencias prolongadas, etc.

Interruptor diferencial (ID).
Se trata de un interruptor de protección de los usuarios de la instalación frente posibles contactos accidentales con aparatos eléctricos metálicos cargados con tensión, debido a una fuga de corriente en la instalación.

Pequeños Interruptores Automáticos (PIAs).
Los PIAs son interruptores automáticos magnetotérmicos cuya función es proteger
cada uno de los circuitos independientes de la instalación interior de la vivienda, frente
posibles fallos en la instalación:
Sobrecargas: un exceso de consumo eléctrico en una vivienda puede provocar
que la intensidad de corriente circulante se haga mayor que la intensidad de
corriente máxima que soportan los conductores del circuito independiente.
Cortocircuitos: sobreintensidades provocadas por contacto directo accidental
entre fase y neutro (debido al deterioro en los aislantes de los cables, presencia
de agua, etc.).
Un interruptor magnetotérmico ofrece una doble protección:
1) Protección térmica: lámina bimetálica que se deforma ante una sobrecarga. La deformación de la lámina actúa en el contacto del interruptor y desconecta el circuito.
2) Protección magnética: se basa en una bobina que, al ser atravesada por una corriente de cortocircuito, atrae una pieza metálica que produce la apertura de los contactos del interruptor, desconectando el circuito.
En el CGMP se instala un PIA por circuito independiente de la vivienda, que protegerá de forma individual el circuito independiente que tiene conectado.